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domingo, 18 de noviembre de 2018

NO VIVAS CON UN HÍGADO GRASO

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El hígado graso podría ser la enfermedad más común de la que nunca hayas oído hablar: Es la acumulación de grasas dentro de las células del hígado hasta el punto de que más del 10% del hígado es grasa. Al menos 1 de cada 4 personas la tiene y la mayoría de las veces esta enfermedad es leve, pero puede provocar problemas de salud más graves. Existen dos tipos básicos: la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD) y la enfermedad del hígado graso alcohólico, también llamada esteatohepatitis alcohólica. 

El hígado es su órgano interno más grande y uno de los más importantes de su cuerpo. La desintoxicación es una de las funciones más importantes del hígado: Elimina toxinas y desechos dañinos mientras retiene los nutrientes que el cuerpo necesita y luego los convierte en componentes esenciales de la sangre y los libera cuando es necesario. Metaboliza las grasas, carbohidratos, proteínas y hormonas. Ayuda a oxidar los triglicéridos para producir energía. Produce bilis, que es esencial para digerir y absorber las grasas en nuestra dieta. Garantiza que los niveles de azúcar en la sangre permanezcan constantes. También, convierte los aminoácidos en proteínas para la producción de energía y elimina el amoníaco producido en el proceso, elimina los patógenos y combate las infecciones, respalda el sistema inmunológico y regula y dirige las hormonas para realizar su función adecuada. AHORA BIEN, USTED CREE QUE CON TODAS ESTAS FUNCIONES ES FUNDAMENTAL PROTEGER EL HÍGADO.

Los principales síntomas de hígado graso son: pérdida de apetito, dolor en el lado superior derecho de la barriga, barriga hinchada, heces de color blanquecino, cansancio frecuente, dolor de cabeza constante, mareos y vómitos, ojos y la piel de color amarillo.

Las investigaciones de los últimos años indica que la aparición de hígado graso puede estar asociada a varias causas como: El sobrepeso y la obesidad, niveles elevados de colesterol y triglicéridos, pérdida rápida y brusca de peso, resistencia a la insulina y la diabetes, consumo de ciertos medicamentos (como los corticoides), enfermedades de las encías como la periodontitis.

Como su hígado juega un papel crucial en la limpieza y desintoxicación de su cuerpo, el comer alimentos fritos, consumir bebidas alcohólicas y cafeína, el consumo regular de alimentos procesados ​​con alto contenido de sal, como salchichas o alimentos con alto contenido de azúcar como pasteles y galletas, puede causar estragos en la salud de su hígado y exponerlo a enfermedades fatales. 

No existe un tratamiento farmacológico aprobado para la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NALFD) o la esteatohepatitis no alcohólica (NASH). Sin embargo, actualmente se están probando muchas terapias experimentales diferentes en ensayos clínicos.

La pérdida de peso es el pilar del manejo del hígado graso, junto con el tratamiento de afecciones relacionadas, como la diabetes y los niveles elevados de grasa en la sangre. Tener una dieta baja en azúcar y carbohidratos es de suma importancia. Comer abundantes verduras y frutas crudas porque ayudan a limpiar y reparar el filtro del hígado, para que puedan atrapar y eliminar más grasa y toxinas del torrente sanguíneo. No consumir alcohol en exceso, para evitar inflamación y daño a las células del hígado. Beber jugos de vegetales crudos, por ser una excelente fuente de vitaminas, minerales y antioxidantes altamente concentrados. Tomar vitaminas del grupo B, antioxidantes y aminoácidos, con la finalidad de promover la reparación de las células hepáticas dañadas y facilitar la quema de grasa y la capacidad de desintoxicación del hígado. 

Además, es importante resaltar que las personas con enfermedad del hígado graso deben recibir las vacunas contra la hepatitis A y la hepatitis B, ya que estos virus pueden causar más daños graves al hígado. 

Es importante, es acudir a su médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar que afecte a su salud.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Tu salud al dìa


El embarazo, esa etapa crucial de la vida, supone un desbarajuste total para el interior del cuerpo de la mujer. Para afrontar todas estas alteraciones, para permitir el mejor crecimiento posible del neonato y asegurarle una buena salud una vez nazca, y también para facilitar que la mujer se recupere tras el parto, es indispensable llevar una alimentación equilibrada y específica en cada fase del embarazo. Y es que la alimentación desempeña un papel decisivo. Hay que limitar determinados alimentos, priorizar otros y también recurrir a complementos minero vitamínicos para cubrir las mayores necesidades durante este periodo. El cuerpo está sometido a una dura prueba, con cambios hormonales considerables, un aumento del volumen sanguíneo, el mayor peso del útero que se llega a multiplicar por 20

La vitamina D es esencial, crucial para la salud. Hasta hace muy poco, la falta de vitamina D se asociaba al raquitismo y a problemas de crecimiento en los niños, y poco más. Era una vitamina a la que se daba una importancia relativa, y a casi ningún médico se le pasaba por la cabeza pedir análisis a sus pacientes para medirla de forma rutinaria o pensar que pudiera faltarle a los habitantes de países soleados. De un tiempo a esta parte, las cosas han cambiado radicalmente. La vitamina D está viviendo actualmente una auténtica revolución silenciosa, que transformará como pocas cosas la historia de la salud y la medicina. 

La maca es un regalo que la naturaleza pone a nuestro alcance para combatir la disfunción sexual y mejorar la libido y la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres. Gracias a su compleja composición nutricional y su actividad antioxidante (glucosinolatos, esteroles, alcaloides, polifenoles, ácidos grasos, amidas….) se han descrito múltiples aplicaciones terapéuticas naturales que abarcan también la osteoporosis, la hipertrofia benigna de próstata, la menopausia o incluso el estrés y la ansiedad. 

El hígado graso, que se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa en el hígado, es una enfermedad muy extendida (se estima que podría afectar hasta al 40% de la población. De hecho, hasta hace poco, la esteatosis hepática, que es su nombre médico, se asociaba al exceso de alcohol, pero los investigadores han detectado que en una de sus variantes no tiene nada que ver, sino que pueden sufrirla perfectamente quienes no prueban ni una gota y han descubierto más cosas inquietantes: también la sufren los niños (entre el 10 y el 15%) y los adolescentes (casi uno de cada tres), la mayoría de los pacientes no sufre ningún síntoma y, al evolucionar, aumenta el riesgo de cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer.
Salud