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viernes, 19 de agosto de 2016

El poder de las plantas



Durante milenios, nuestros antepasados recurrieron a los secretos de la naturaleza en busca de remedio y curación. 

Trataban las afecciones cotidianas con infusiones, tinturas madre, decocciones, cataplasmas y ungüentos; todo a base de plantas medicinales. Esta sabiduría se transmitía de generación en generación. 

Sin embargo, todo este conocimiento se ha perdido hoy en día para la mayoría de la gente. 

Por otra parte, nunca hasta ahora la medicina a base de plantas ha conocido un progreso tan rápido como el actual. 

Gracias a las plantas de las regiones más recónditas (la Amazonia, China, Papúa, Nueva Zelanda...), así como a los avances de los métodos de análisis científico, podría decirse que se halla incluso en plena revolución silenciosa. 

Las plantas que curan

Numerosas enfermedades, que actualmente se tratan con medicamentos poco eficaces o incluso peligrosos, podrían curarse mediante la fitoterapia (tratamiento de las enfermedades mediante plantas o sustancias vegetales): 

contra las lumbalgias, esos dolores de espalda a menudo insoportables que son la primera causa de absentismo laboral, tome escrofularia. 

el Ginkgo biloba y el Eleutherococcus senticosus (ginseng siberiano) mejoran el funcionamiento de las neuronas. 

*- El llantén menor es un tratamiento natural de fondo contra el asma. 


*- La melisa mejora la calidad de vida en caso de colon irritable. 

Y lo mismo cabe decir con respecto a numerosas enfermedades muy extendidas: 

*- El alga fucus estimula la tiroides. 

*-- El alerce refuerza el sistema inmunitario y se recomienda tradicionalmente en caso de infecciones recurrentes, sobre todo para las afecciones otorrinolaringológicas (otitis, sinusitis, laringitis...).

*- El desmodium, el cardo mariano y la fumaria reducen los efectos indeseables de los medicamentos químicos sobre el hígado. 

*- El rábano negro, la vellosilla y la cúrcuma protegen los riñones. 

Pero ¿quién le cuenta todo esto a los enfermos? 

*- Los médicos recetan en un 99 % de los casos medicamentos químicos. ¿Recuerda usted la última vez que le recetaron plantas medicinales? 

*- En las facultades de medicina tan solo se estudian un puñado de plantas, cuando miles de ellas tienen propiedades terapéuticas. 

*- ¿Dónde encontrar consejos, cuando sabemos que la mayoría de los farmacéuticos ya no conocen las plantas desde que desaparecieron las fórmulas magistrales en las farmacias y los medicamentos invadieron sus estantes? 

*- Las autoridades sanitarias, por su parte, pretenden que sólo se puedan adquirir productos a base de plantas medicinales en las farmacias. Además, sólo está autorizada su venta sin hacer referencia a propiedades terapéuticas, diagnósticas o preventivas. 

De ese modo, está prohibido señalar expresamente que el hinojo ayuda a la digestión, que el tomillo alivia la bronquitis e, incluso, ¡que la manzanilla calma los nervios y favorece el sueño! 

¿Quién tiene interés en privarnos de remedios naturales y baratos? 

Todo parece organizado para vendernos, a precios desorbitados, medicamentos artificiales que no son más que meras copias de lo que la naturaleza nos ha dejado a todos, gratuitamente, como patrimonio.
Tener salud

lunes, 15 de agosto de 2016

La pasta al dente (y otros secretos de salud)


Cuando hablamos de azúcar, rápidamente pensamos en esos granos blancos que echamos en cada taza de café. O en mermelada, galletas, tartas y pasteles, porque todos tienen un sabor dulce. 

Pero también están llenos de azúcar otros alimentos que no tienen sabor dulce. Son los almidones (féculas). Si no lo notamos es porque en ellos las moléculas del azúcar están encadenadas unas con otras, al contrario que en el azúcar de mesa, en el que cada molécula está suelta y libre. De esta forma, sus largas moléculas de azúcar no llegan a ser reconocidas por las papilas gustativas, que son las que permiten apreciar ese sabor dulce. 

Pero más adelante, durante la digestión en el intestino, esas moléculas de azúcar se separarán unas de otras antes de pasar a la sangre, por lo que para el organismo será exactamente igual que si hubiera tomado azúcar a cucharadas. 

Las autoridades sanitarias nos aconsejan que tomemos menos azúcar y más almidones, pero estos consejos, como habrá deducido, no son sólo erróneos, sino incluso peligrosos. Ha oído bien: las recomendaciones que se hacen por el bien de nuestra salud… ¡son peligrosas para nuestra salud! Y prueba de ello es que el número de personas obesas o con sobrepeso y de diabéticos no deja de aumentar. 

Pan blanco, arroz blanco, pan de molde, tortas de arroz inflado, patatas… son algunos de esos alimentos cuyo consumo excesivo (pensando además que son saludables) puede tener consecuencias nefastas para la salud. 

Y es que el azúcar que tienen estos alimentos se libera con mucha rapidez en la sangre, algo que sufren todas las células del cuerpo, incluidas las del cerebro. 

Para evitar este peligro, hay que fijarse en el Índice Glucémico (IG) de las frutas y almidones, que es el que determina el impacto de un alimento en el azúcar de la sangre. De esta forma, deberá priorizar los que tengan un IG bajo. 

¿Cómo elegirlos? Un truco fácil: cuanto más naturales y poco transformados son los alimentos, más bajo es su IG. 

Y aquí viene la sorpresa: aunque a veces creamos que estamos tomando un alimento muy saludable (por ejemplo, un zumo), el solo hecho de haber “procesado” ese alimento al licuarlo ya implica un cambio en su IG. 

Por eso le será útil saber los efectos que tienen los procesos de preparación de los alimentos sobre su IG, que son los siguientes: 

1-El refinado: los alimentos integrales tienen un IG más bajo que los refinados (por eso habría que priorizar el arroz integral sobre el blanco). 

2-El triturado: una preparación que requiere triturar un alimento incrementa automáticamente su IG (es el ejemplo del zumo que ha visto antes frente a la pieza de fruta entera). 

3-La cocción: cuanto más se cocina un alimento, más aumenta su IG (por ejemplo la pasta al dente tiene un IG más bajo que la pasta bien cocida). 

4-La refrigeración: en un alimento cocinado que después se refrigera su IG disminuirá de nuevo (por eso las patatas frías en ensalada tienen un IG inferior a las patatas cocinadas y consumidas en caliente). 

Estas cuatro pistas le ayudarán sin duda a alimentarse de forma más saludable, tomando las elecciones más beneficiosas para la salud. 
Tener salud

sábado, 13 de agosto de 2016

¿Engordan o no los Carbohidratos?



Hay mil y un mitos sobre la pérdida de peso pero ¿son realmente los carbohidratos son la causa de que engordemos? Los carbohidratos son uno de los principales nutrientes en nuestra alimentación, de hecho la mitad de los alimentos que consumimos al día son carbohidratos, cuya principal función es proporcionar energía al cuerpo.

Pero ¿qué son los carbohidratos? Los también conocidos como hidratos de carbono o glúcidos se encuentran en los cereales, las legumbres, la pasta, la patata, el arroz en el caso de los carbohidratos de absorción lenta así como en la fruta, la miel, los dulces o el azúcar en el caso de los hidratos de carbono de absorción rápida. En los últimos tiempos estos nutrientes han sido demonizados pero no debemos eliminarlos de la dieta ya que son imprescindibles para nuestro organismo correctamente ingeridos. ¿Engordan? ¿no se pueden consumir por la noche? ¿se acumulan en nuestro organismo en forma de grasa? ¿eliminarlos de la dieta es beneficioso? ¿no hay carbohidratos saludables? Buscamos la respuesta a estas preguntas y desmontamos la mala fama de los carbohidratos.

1. Los carbohidratos engordan. 
Es el primero y más extendido de los mitos alrededor de los carbohidratos. Si se ingieren en la cantidad correcta y cocinados de cierta manera, los hidratos de carbono por sí mismos no engordan ya que sólo aportan 4 calorías por gramo. No es lo mismo tomar patatas cocidas que fritas o tomar un plato de pasta hervida con verdura que unos carbonara con la nata y el bacon. Los carbohidratos nos aportan la energía necesaria para sobrevivir pero hay que tener en cuenta la cantidad, cómo están preparados y hacer ejercicio para quemar la grasa con la energía que nos proporcionan.

2. Carbohidratos y actividad física.
Muchos son los que afirman que no se deben consumir hidratos de carbono antes de practicar deporte, sin embargo un estudio llevado a cabo por Dill, Edwards y Talbott, expertos en nutrición, desveló la necesidad de ingerirlosantes, durante y después del ejercicio para producir un aumento de la glucosa en sangre previo y crear reservas de insulina en sangre que reduzca la carga glucémica del alimento y evitar una hipoglucemia.

3. No se deben mezclar carbohidratos y proteínas.
Este mito, que viene de creer que al comerlos por separado aumentaban la sensación de saciedad, no tiene ninguna lógica cuando la mayoría de alimentos contienen ambos tipos de nutrientes en sí mismos.

4. No hay que tomar carbohidratos por la noche.
Aunque es cierto que por la noche no necesitamos la misma cantidad de energía que durante el día y no se queman tantas calorías, lo que importa es el cómputo total de calorías diarias y el orden de factores no altera el producto si bien es recomendable ingerir los carbohidratos por la mañana o en la comida para llegar con menos hambre a la siguiente toma y afrontar el día con más energía.

5. Eliminar los carbohidratos adelgaza.
Tampoco esto es cierto ya que no solo no se adelgaza sino que se pierde masa muscular y se ralentiza el metabolismo, por lo que se perderá peso de manera más lenta. Además, y según el Instituto de Medicina de Estados Unidos, los carbohidratos aportan nutrientes imprescindibles a nuestro organismo y deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que ingerimos diariamente. Si dejamos de tomarlos el cuerpo sufrirá un déficit de de nutrientes y fibra, especialmente por la limitación de ciertos carbohidratos (como las frutas) y causar problemas digestivos como estreñimiento. Por otro lado esa fibra que contiene la fruta evita que los niveles de azúcar se disparen, mejora la digestión y evita los ataques de ansiedad.
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